Lo que significa tener una doctora de familia
Imagina no tener que contar tu historia desde cero cada vez. Que no te manden a un médico distinto por cada pregunta nueva. No preguntarte si alguien está viendo el cuadro completo.
Una doctora de familia hace eso. Ve el dolor de oído de tu niño pequeño, tu presión arterial, el dolor de articulaciones de tu mamá. Se formó en pediatría, salud de la mujer, medicina interna, condiciones de la piel, procedimientos menores y más. Resuelve del 80 al 90 por ciento de las necesidades de salud de tu familia sin mandarte a otro lado. Y cuando sí necesitas un especialista, ella se mantiene involucrada.
Eso es la medicina familiar. Y por eso la Dra. Nevett la eligió.

— Mi historia.
De Caracas a Weston,
y como encontré la medicina familiar.
Dra. Alexandra Nevett
Médico familiar y mamá
Crecí en Venezuela, donde sigue estando parte de mi corazón. Estudié medicina allá, trabajé con comunidades desatendidas y tuve una amplia formación, desde cirugía hasta obstetricia. Iba camino a ser cirujano otorrino, hasta que la inestabilidad política y la crisis económica nos empujaron a salir del país. Diego (mi esposo) y yo nos fuimos a Boston a seguir estudiando. Llegué embarazada de nuestro primer hijo y sin un camino claro por delante.
Un mentor en el Brigham and Women's Hospital cambió eso. Me ayudó a descubrir la medicina familiar, una especialidad que yo ni sabía que existía. Un solo médico formado en pediatría, salud de la mujer, medicina interna y procedimientos menores. La misma persona que ve la infección de oído de tu hijo también sigue tu presión arterial, y se mantiene involucrada cuando hace falta un especialista. Después de años estudiando y practicando la medicina en fragmentos, encontré una especialidad construida alrededor de familias completas con un lente amplio. Encajaba perfecto con todo lo que yo había estado buscando sin saberlo. Hice mi residencia, tuve dos varones más y empecé a trabajar como hospitalista, aprendiendo con mayor profundidad sobre las enfermedades agudas. Entonces pasaron dos cosas que volvieron a cambiar mi rumbo.
El primero fue la pandemia y el impacto que tuvo en todos nosotros; como familia empezamos a pensar en la salud de una forma más profunda y amplia para protegernos en un momento de mucho nerviosismo y desconocimiento. Poco después, a mi papá, que apenas tenía 62 años, y que era super atlético y aparentemente sano, le diagnosticaron una forma progresiva de demencia, y poco a poco lo vi perder su capacidad de hablar. Esos eventos cambiaron mi forma de entender la medicina y la salud. Diego y yo nos dedicamos a fondo a entender cómo empieza la enfermedad y cómo prevenirla. Es lo que queríamos para nuestra familia. Y luego para cada familia que pudiéramos alcanzar.
Empecé a hablarles a mis pacientes del hospital sobre prevención, sobre las cosas que nadie te cuenta. Pero después les daban de alta y yo no los volvía a ver. No podía establecer una relación y darles seguimiento.
Cuando nos mudamos al sur de la Florida para estar más cerca de nuestras familias, empecé a trabajar en atención primaria. La práctica pertenecía a una aseguradora y las consultas siempre iban apuradas y no podía cuidar a la gente como sabía que merecían. Fue la única época de mi carrera en la que no disfruté ser médico.
En ese momento decidimos empezar ON Care, para permitirme ejercer la medicina como siempre quise: con tiempo, cercanía y una relación que crece y se fortalece con cada visita.
— Por qué se llama ON Care
Oteyza-Nevett
ON viene de Oteyza-Nevett, los apellidos de nuestra familia. Empezamos esta práctica porque queríamos cuidar a otras familias como cuidamos a la nuestra. Soy mamá de tres varones. Sé lo que es preocuparse por una fiebre a medianoche. Sé lo que es hacer malabares con el colegio, las comidas, las actividades, y aun así tratar de mantener a todos sanos. Eso no es sólo contexto para mí; es la razón por la que ON Care existe.

Nuestra filosofía
En ON Care creemos que la salud no se trata sólo de chequeos. Se trata de cómo tú y tu familia viven, crecen y se apoyan cada día. El verdadero bienestar ocurre cuando el cuidado es personal, continuo y compartido. Por eso hacemos las cosas distinto:
Cuidamos familias, no solo individuos: tu salud está moldeada por los tuyos.
Nos tomamos el tiempo para escuchar: tu historia importa.
Quitamos las barreras: sin seguros, sin prisa, solo cuidado.
Siempre estamos aquí: visitas, mensajes y llamadas sin límites.
Vamos más allá de los síntomas: porque la salud es equilibrio: cuerpo, mente y relaciones.



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